viernes, 9 de junio de 2017

NAPOLEON. GEOFFREY ELLIS


Geoffrey Ellis ha sido Profesor en Historia Moderna en Hertford College, Oxford. Historiador y escritor  especialista en la Historia Francesa moderna.

“La historiografía sobre Napoleón alcanza a la de la propia Revolución francesa: sus contemporáneos, así como las sucesivas generaciones, han reinterpretado incesantemente las acciones y los motivos del hombre que dominó por completo a su época.

El esperado perfil de Geoffrey Ellis examina nuestra comprensión de Napoleón - el hombre -  y explora las diferentes reacciones que ha provocado a través de los años.
No nos proporciona ni una biografía típica ni un relato narrativo, sino una nueva evaluación temática de su vida. No sólo analiza su personalidad y su política, sino que también ilumina el propio proceso de construcción histórica.

El autor actúa como un guía sabio y sensato a lo largo de toda la obra. Resalta los aspectos de continuidad y de cambio en la transición entre el estado revolucionario y el napoleónico.
En los últimos capítulos distingue entre el auténtico legado del Imperio y la leyenda que a la larga distorsionó ese legado, y reflexiona acerca de la idea (actualmente en alza) de Napoleón como un arquitecto precursor de la moderna integración europea."



Toda la información sobre el autor o su obra está en inglés. Los datos apuntados anteriormente son los únicos que he podido recabar en español. Esta circunstancia ha complicado más la comprensión del libro, hasta el punto de habernos orientado y servido de referencia el documental sobre Napoleón, que a través de cuatro capítulos desgrana la vida del personaje en su desarrollo histórico asesorado por muchos de los investigadores en los que profundiza Ellis.
Personalmente, y aunque algunas páginas las he pasado con “más pena que gloria”, el libro: su contenido, su estructura y su lenguaje me han resultado de gran interés. La Historia como “documento” nunca me ha atraído demasiado…esta historia me ha interesado mucho, tanto por su aportación documental, cuanto por su importancia y repercusión histórica.
La aportación historiográfica que el profesor Ellis desarrolla a  lo largo de las
casi trescientas páginas del libro, podría concretarse en:
- Cotejar una voluminosa información escrita valorando las más antiguos y extravagantes imágenes de Napoleón que dominaron el debate histórico hasta la Segunda Guerra Mundial, con los resultados de las investigaciones más recientes. Hay señales de que algunos escritores están proporcionando una nueva interpretación de la gran ambición de Napoleón de hace casi doscientos años en el sentido que representó una anticipación de la “integración europea”. (Introducción)
- Analizar la personalidad de Napoleón a partir de los hechos que tuvieron una gran influencia en el desarrollo de su personalidad: Corso de nacimiento y con un fuerte sentimiento del honor familiar; las figuras paterna y materna; su formación militar, su propio carácter: voluntad férrea, seguro de sí mismo e intolerante con la oposición, con un alto sentido de su destino, egoísta, autoritario y ambicioso.
- Ponderar la situación de los diferentes estados de la Europa del siglo XIX y el conocimiento que Napoleón tenía del arte de la guerra, así como de la construcción de un gran ejército.
- Considerar el ejercicio de sus ambiciones dinásticas tanto por su matrimonio con una heredera real, cuanto por la colocación de sus familiares al frente de los estados conquistados.
- Valorar los logros y desaciertos de sus años de imperialismo en el campo de las conquistas militares y en el de las reformas sociales, políticas y de modernización de Francia.
En conclusión, el profesor Ellis sintetiza en el capítulo VIII y último, la proyección de su legado:
- En el aspecto militar y tras el complejo acuerdo de Viena, 20 de noviembre de 1815, Francia fue reducida a las fronteras de 1789.
- En el aspecto de los logros sociales y políticos:
  1800 – La creación del Banco de Francia y la de la Prefectura.
 1802 – La firma del concordato con la Iglesia Católica, la creación de las Escuelas Secundarias estatales o Lycèes y la Legión de Honor.
  1803 – La moneda-patrón.
  1804 – El Código Civil.
  1806 – El Código de Procedimiento Civil.
  1807 – El Código comercial.
  1808 – El Código Criminal.
  1810 – El Código Penal y los Consejos de Arbitraje que se establecieron en todas  las ciudades importantes del país.

  Todos, los que se crearon antes del Imperio o durante el mismo, todos, sobrevivieron a su derrota y aún permanecen muchos de los principios que los inspiraron.
                      
La experiencia de la lectura de un texto alejado de la Novela, género habitual en nuestro Club, me invita a proponer la introducción de al menos una vez durante el curso, de lecturas versadas en el género de la biografía o el ensayo.
Y una propuesta añadida: “Que cada curso se haga una aportación a la Biblioteca de un lote de libros”
Como final de Curso, el día 8 de junio, se hace la Lectura Dramatizada de la obra de Fernando Fernán Gómez “Los Invasores de Palacio”.
PEPA SIRVENT


martes, 6 de junio de 2017

Muere el escritor Juan Goytisolo a los 86 años en Marrakech
El narrador barcelonés obtuvo en 2014 el Premio Cervantes
Fue autor de novelas como 'Señas de identidad', 'Juan sin tierra' o 'Makbara'

El escritor Juan Goytisolo ha muerto este domingo, 4 de junio, a los 86 años en Marrakech (Marruecos) a consecuencia de los daños causados por un derrame cerebral que sufrió hace dos meses, según ha confirmado la agencia literaria Carmen Balcells, que gestiona sus derechos de autor. El novelista barcelonés, que obtuvo en 2014 el Premio Cervantes, recogió el más importante galardón de las letras en español luciendo en Alcalá de Henares la única corbata que tenía en el armario y dedicando su discurso a los habitantes de la medina de Marrakech, sus vecinos desde que se instalara allí en 1997 con la familia de su amigo, y expareja, Abdelhadi. Hasta ese año, y desde 1956, sus vecinos eran los inmigrantes del Sentier parisino, el barrio en el que vivió con su esposa, la escritora francesa Monique Lange. En París recaló después de abandonar para siempre Barcelona, donde había nacido el 5 de enero de 1931.
Si la muerte de Lange, ocurrida en 1996, marcó su vejez e inspiró la novela que cierra su obra narrativa —Telón de boca (2003)—, su infancia estuvo marcada por otra muerte: la de su madre, Julia Gay, en 1938 durante un bombardeo de la aviación franquista sobre la Ciudad Condal. Aquella desaparición dejaría al cuidado de su padre a los hermanos Goytisolo (Marta, José Agustín, Juan y Luis) y funcionaría como hito sentimental en la obra de los tres varones cuando se convirtieron en escritores.
Debutante como narrador en los años de la literatura social de posguerra —su primera novela, Juegos de manos, es de 1954—, Goytisolo siempre estableció una relación directa entre su abandono del realismo y la asunción de su homosexualidad. A contar esa evolución personal, remontándose a la infancia, consagró en los años ochenta del siglo pasado dos magistrales libros autobiográficos: Coto vedado y En los reinos de taifa.

El verdadero parteaguas de su obra es, sin embargo, una novela prohibida en España hasta la muerte de Franco cuyo título provisional salió de un verso de Luis Cernuda, referente intelectual de Goytisolo junto a autores como José María Blanco White o Américo Castro: 'Mejor la destrucción, el fuego'. El libro se publicó en México en 1966 con un título que marcaría una época: Señas de identidad. Con 35 años, Goytisolo cambiaba la narración tradicional en tercera persona por una suerte de “verso libre narrativo” en la que se mezclan las personas verbales, los tiempos y los materiales hasta formar un collage de estirpe vanguardista. “Señas de identidad nace de la insatisfacción respecto a mi propio trabajo”, decía. “Con los primeros libros había cumplido con mi deber de ciudadano, pero no con mi deber de escritor: devolver a la literatura algo distinto de lo que recibiste. Sin la idea de novedad no hay obra verdadera, y yo no había roto con el canon literario”.

GOYTISOLO SERÁ ENTERRADO EN EL CEMENTERIO CIVIL DE LARACHE, EN MARRUECOS (EFE)
Juan Goytisolo será enterrado en el cementerio civil de Larache (norte de Marruecos), según informaron a Efe fuentes consulares españolas que se han hecho cargo del cadáver.
Goytisolo había dejado claro que quería ser enterrado en Marruecos y que no deseaba que fuera un cementerio católico, con lo que no quedaban muchas opciones, ya que la mayor parte de cementerios son camposantos musulmanes, judíos o cristianos.
La familia "ha considerado que el cementerio civil de Larache es una buena opción", señalaron las fuentes. Allí está enterrado el escritor francés Jean Genet, por quien Goytisolo siempre profesó admiración.
Novelas como Reivindicación del conde don Julián, Juan sin tierra, Makbara, Las virtudes del pájaro solitario o Carajicomedia recurrieron a la experimentación formal para abordar asuntos tan tradicionales como las miserias políticas y literarias españolas, la tradición sufí o la mística sanjuanista. En paralelo, y fruto de sus trabajos para EL PAÍS, Goytisolo fue publicando en forma de libro sus reportajes sobre Argelia, Chechenia o el Sarajevo asediado durante la guerra de los Balcanes. Además de ocuparse de la cara más heterodoxa, libertina y rijosa de la tradición hispánica -de La Celestina a La lozana andaluza pasando por el Cancionero de obras de burlas provocantes a rica-, consagró varios ensayos y la serie de documentales para Televisión Española Alquibla a divulgar la cultura musulmana. Siempre tuvo a gala ser el primer escritor español que hablaba árabe desde el Arcipreste de Hita.
Goytisolo vivía en Marrakech con lo que él llamaba su “tribu” —la familia de Abdelhadi— pero nunca dejó de viajar a París para visitar a la hija y a la nieta de Monique Lange o a Barcelona para hacer lo propio con sus sobrinos, de los que hablaba con una devoción doblemente conmovedora en alguien poco dado a las efusiones.
En 2008 publicó El exiliado de aquí y allá, una secuela –“tal vez innecesaria”, decía él mismo- de Paisajes después de la batalla, su novela más parisina. Cuatro años más tarde vio la luz una breve colección de poemas: Ardores, cenizas, desmemoria. En marzo de 2015, semanas antes de recibir el Cervantes de manos del Rey Felipe VI, depositó en la Agencia Balcells un libro inédito con la orden de que se publique 10 años después de su muerte. Cuando se le preguntaba por el contenido, Goytisolo contestaba, lacónicamente, que trata “sobre asuntos sociales y personales”. Nunca una respuesta tan plana habrá retratado mejor la obra de alguien que cruzó hasta el final sus zozobras vitales con las de su tiempo.
(Publicado por El Pais y enviado para el blog por Aurora Fdez Rius )



jueves, 18 de mayo de 2017

EL SUR (1981)–ADELAIDA GARCÍA MORALES(1945-2014)


Muy animado y participativo resultó el encuentro del club de lectura, el pasado 11 de mayo, para comentar la última lectura “EL SUR de ADELAIDA GARCÍA MORALES.

Los comentarios se centraron en varios aspectos:

* Biografía de la autora
* Autobiografía de “El Sur”
* Paralelismo entre El Sur y Bene
* Relación y vida en común entre Adelaida y Víctor Erice.
* Película El Sur de Víctor Erice. Diferencias con la novela.
* Análisis de la novela El Sur.

BIOGRAFÍA. Lo poco que se conoce de ella procede de alguna entrevista concedida por la escritora y de una carta publicada por Víctor Erice tras la muerte de Adelaida, en defensa de su memoria.

Según Erice” Adelaida no fue una persona común: tampoco una fantasmagoría. Nunca logró integrarse en la sociedad y eso la honra. Consiguió cierta fama literaria aunque efímera. Escribió siempre desde su dolor verdadero. Su herida primordial era muy profunda, venía de lejos. Vivía en precario en todos los  planos de la existencia. Siempre me mantuve próximo a ella  incluso después de nuestro divorcio”

Tienen un hijo en común, que contaba 17 años cuando murió su madre. En los años que convivieron (más o menos entre 1970 y 1990) Adelaida se refugió durante cinco años en la Alpujarra granadina donde en 1981 dio luz a sus dos libros: El SUR Y BENE.

Nació en Badajoz en 1945.A los 15 años se trasladó a Sevilla de donde eran sus padres.Allí estudió filosofía y cinematografía; composición de guiones, en Madrid.
Trabajó como profesora de filosofía y literatura, como modelo, actriz y guionista de cine (Así conoció a Víctor Erice y a Ángel Fernández Santos), como traductora en Argelia, etc antes de dedicarse, en exclusiva a la escritura.

Según la escritora, El Sur es una novela autobiográfica “Yo admiraba mucho a mi padre y cuando el cayó en una profunda depresión a mí me invadió su estado de amargura y un cierto distanciamiento…Escribir el Sur para mí era una especie de terapia… Con su escritura desapareció la angustia que me oprimía”

“Me inicié en la escritura por la imitación de mi madre. Ella era una mujer muy distante, se encerraba en su habitación con su máquina de escribir. Escribió mucho pero no publicó nada. Después nació en mí UNA NECESIDAD INTERIOR que me impulsaba a escribir. Mi escritura está siempre relacionada con MI ESTADO INTERIOR. Sólo dejé de escribir en una ocasión, a causa de un fuerte trauma que me produjo un problema de salud de mi hijo pequeño”

“En mis libros intento incorporar EMOCIÓN Y TENSIÓN DRAMÁTICA en las historias. Intento estar más pendiente de la historia contada que de experimentar con nuevas formas de escritura”

“Todas mis obras tienen en común los mismos temas: LA MUERTE, EL AMOR PASIONAL, LA SOLEDAD…supongo que es porque me gustan las situaciones límites”

“Escribo siempre visualizando las imágenes y las escenas. Influencia, sup0ngo, de haber escrito guiones para el cine”

“Escribo para la memoria. Nunca para publicar. Quizás surja de ahí ese lado fascinante y secreto de muchas de mis obras”

“En todos mis libros hay una presencia de la mujer más importante que la del hombre. La figura masculina queda envuelta en un aura de misterio que produce sensaciones de ausencia física, añoranza, presencia de sombras, malos presagios, fantasmagorías, etc
Por el contrario, las mujeres se parecen a las de mi generación. Han tenido que romper más prejuicios que los hombres. Son más duras y más luchadoras y son capaces de incorporar más riqueza de sentimientos y de experiencias. Son más altruistas y portadoras de valores, aunque la sociedad no les haya permitido hasta ahora SER ALGUIEN"

EL SUR. ¿Qué podemos amar que no sea sombra? HÖLDERLIN. Con este pensamiento identifica la autora su novela.

Novela de singular belleza, de una hermosura in definible, una historia casi inefable, difícil de expresar con palabras. Con un recorrido interior lleno de sensaciones, de emociones, tristezas y alegrías…Un drama familiar, de infancia y adolescencia, en ambiente rural, situado al principio de la posguerra española…

La novela cuenta ocho años de la vida de Adriana, (desde los 7 a los 15) en la década de los 50.Una niña nacida en el norte de España que descubre el Sur a través de la vida de su padre y que terminará por entroncar los dos paisajes geográficamente tan diferentes, después de la muerte de él.

A los siete años Adriana siente una profunda admiración por su padre. Lo considera casi un mago, diferente de los demás hombres y capaz de hacer pequeños milagros con su péndulo. Siente por él una especie de amor platónico y desea imitarlo y compartir esos momentos mágicos. No comprende por qué su padre abandonó el Sur, en donde nació, ni por qué se niega a que ella pueda asistir al colegio. Sospecha que su padre oculta un secreto. Para su madre y el resto de la familia, su padre es portador de un MAL de naturaleza desconocida y es necesario rezar por é para, al menos, salvar su alma. Adriana, el día de su Primera Comunión ofrece a Dios su vida a cambio de la salvación de su padre.

A los nueve años, al regreso de un viaje de sus padres al Sur, ninguno de los dos volvería a ser el mismo. El padre, envejecido, irascible u solitario, no volvería a coger el péndulo. La madre, encerrada, lloraba y maldecía.
“Papa me ha dicho que, si no fuera por ti, se pegaría un tiro”

Entonces supe que en su vida había existido otra, mujer…Supe su nombre: Gloria Valle. Por primera vez sentí como si me hubiese abandonado y empecé a tener temor de acercarme a él…

“Cuando seas mayor no te cases ni tengas hijos si es que quieres hacer algo de interés en la vida, aunque solo sea para tener la libertad de  morir cuando quieras” Nunca olvidaré  aquellas palabras suyas desesperadas.

“Al fin pude asistir al colegio. Me sirvió para descubrir mi incapacidad para relacionarme con mis compañeras. Descubrí mi soledad y mi sufrimiento parecidos a los de mi padre y aprendí a vivir en la soledad y el silencio que él nos había impuesto. A veces deseé marcharme muy lejos de casa.
A  los catorce años era ya una mujer. Me sentía más querida por la calle que en casa. “Cada vez me sentía más alejada de ti… solo en sueños aparecías, a veces, luminoso y cercano…Una tarde me encontraste con Fernando un amigo mío que venía a despedirse. Fue la primera vez en mi vida que me has pegado…Aquello fue lo más cercano a la muerte que he conocido…
Poco después todo se derrumbó. Tú te quitaste la vida…mamá se marchó a vivir a su ciudad. Yo fui al sur, con tía Delia, tu hermana
Llegué a conocer a Gloria Valle y a su hijo, mi hermano… y el amor como una sombra, nació entre nosotros”

El encuentro de Adriana con su inesperado hermano menor (el cual ignora su verdadero origen) y finalmente el nacimiento del amor entre los dos adolescentes, provoca el entronque del Norte y del Sur y la resurrección lírica del padre suicida a través de la delicada fusión incestuosa de sus hijos.

El narrador de la novela es la propia Adriana, personaje principal de la misma. Está escrita en segunda persona, dirigida íntegramente hacia su padre en un excelente monólogo interior y en un ambiente de SOLEDAD, TRISTEZA Y NOSTALGIA.

El tiempo de la narración es impreciso, situado entre el viaje de la protagonista a Sevilla tras la muerte del padre y 1981, fecha de la aparición del libro. Adriana regresa al Norte donde nació para visitar la tumba de su padre.

El tiempo del narrador comprende los ocho años de la juventud y adolescencia de Adriana y el momento actual desde el cual y entre las sombras de la memoria y la soledad rememora el enamoramiento platónico, la posterior desilusión y finalmente el perdón y la comprensión de una niña hacia la figura totémica del padre, al que ve al principio como un hombre con propiedades mágicas y finalmente como a un ser trágico cuyo pasado no le deja vivir en paz.

MANUEL JIMÉNEZ


ALEJANDRO HENARES, seguidor de nuestro club, nos ofrece  esta aportación que viene a enriquecer el comentario del libro y el visionado de la película “EL SUR”

LA MAGIA DE "EL SUR"

Desde el mismo momento de su estreno, "El Sur" se convirtió en un clásico del cine. El segundo largometraje de Víctor Erice es una obra maestra en la que imperan la magia, la belleza y la inteligencia. Su perfección queda patente tanto en las inspiradas elipsis temporales como en la construcción de las secuencias por bloques temáticos y el paso de unas a otras.

La proyección de la película "Flor en la sombra", interpretada por Irene Ríos, una supuesta actriz que años atrás se encontró unida afectivamente con Agustín será el principio del fin. Estrella inicia su progreso de destrucción del mito infantil del padre. Agustín retoma una historia de amor llena de frustraciones y fracasos. Para ambos algo ha cambiado en sus vidas a raíz de dicha proyección.

 Es el homenaje más acertado que se le puede hacer al cine, recuperando sin quererlo, esa parte de nuestras vidas. Los homenajes se suceden en los detalles más insospechados: Cine Arcadia, los carteles de "La condesa descalza" o "La sombra de una duda", la petición del prospecto de "Flor en la sombra", etc. Pero ese homenaje encierra a su vez una carta ácida y amarga. Las referencias a la magia del cine, de la supuesta Irene Ríos en su carta a Agustín, con sus juicios negativos para con ese cine creador de fantasías que se truecan en tristes realidades, y el abandono definitivo de la actriz, me hacen recordar el caso real del propio Erice y su relación con el cine.

Realizador que ha hecho tan sólo tres grandes obras maestras por década: "El espíritu de la colmena" (1973), "El Sur" (1983) y "El sol del membrillo" (1992). 

Al final de la película, pasados los años, Estrella, en su conversación con Agustín, hace referencia nuevamente a ese recuerdo de la infancia en que su padre era sorprendido tras su visión de la citada película de Irene Ríos. Los olvidos y los recuerdos componen una de las secuencias más mágicas de toda la cinta, entre reproches mutuos y recuerdos del pasado que abocan a su fin.

Victor Erice demuestra no tan sólo conocer las artes de nuestro siglo, sino además las sabe utilizar en el cine con una justeza de criterio que dignifica su propia esencia. En especial la música y la fotografía. Esta última, y dejando a un lado la excepcional labor desarrollada por José Luis Alcaide (uno de los más grandes fotógrafos del cine español), se inscribe en la película como elemento que o bien nos informa de algo excitante y desconocido (fotos coloreadas de Andalucía) o bien recrean nuestro ego, afirmando nuestra importancia como testimonio de la propia historia (foto de Estrella en el escaparate).
 La utilización de música es mucho más compleja y rica, oscilando entre esas exquisitas piezas de música clásica, hasta el magnífico pasodoble y el doble de tratamiento que recibe, bien como vivencia directa o como punto de evocación y nostalgia.
 Hablar de "El Sur" es hablar de sentimientos, de la nostalgia del pasado, de los sueños, de la tierra, del paso del tiempo, de lo que pudo haber sido y no fue. "El Sur" es una obra impresionante de relevantes valores poéticos y sensoriales, cuya pretendida equivocidad se abre al misterio de la existencia humana.
Como vais a leer "El avaro"  aquí os dejo un enlace que os puede interesar
http://www.rtve.es/alacarta/videos/estudio-1/estudio-1-avaro/867619/

viernes, 12 de mayo de 2017



 LAS CUATRO ESQUINAS  MANUEL LONGARES

El pasado jueves 27 de Abril, nos reunimos para la puesta en común de ideas, criterios y sensaciones que nos había producido la lectura del libro de Manuel Longares Las Cuatro Esquinas, autor poco conocido por la mayoría de miembros de nuestro club de lectura. Su libro causó un rico coloquio y un dinámico debate, creando la quinta esquina con las aportaciones y experiencias personales de lo vivido.

 Su obra no la podemos llamar novela, porque carece de una historia continuada; tampoco son simples relatos, pues los mismos están unidos a una época con una misma intención: una reflexión sobre el franquismo y su herencia. Las Cuatro Esquinas es un libro, indefinible en su género, que nos ofrece cuatro fragmentos de nuestra historia contemporánea.

El primer fragmento comienza en los principios de la postguerra, en un ambiente de pobreza y la angustiosa situación de un matrimonio con un ahijado preso y el miedo a que sea ejecutado; los perdedores siempre vigilados y amenazados. Contrasta con la prepotencia de los vencedores recreándose en su poder. La música quedaba como fondo que acompañaba su dolor.

El segundo fragmento se sitúa a principios de los años sesenta, en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, donde sólo podían acceder a ella los privilegiados. Narra una sociedad donde comienza el crecimiento de una nueva clase media que ve mejoras y queda esperanzada por las promesas de los varios planes de desarrollo. López Bravo, López Rodó, Alberto Ullastres y el Opus Deis empiezan a tomar el pulso y el orden del país. Hace referencia al asesinato del político comunista español José Grimau, ejecutado por la dictadura franquista.

En el tercer fragmento asistimos a la obsesiva persecución de un policía de corrupta moral hacia un joven católico y agitador universitario. Las Universidades empezaban a quitarse el yugo del SEU y se convertían en hervideros revolucionarios por la democracia, se organizaban asambleas contra el orden franquista... En esos momentos surge una Iglesia de base que se enfrenta con la jerarquía católica casada con el poder franquista, que Manuel Longares nos la sitúa en el Pozo del Tío Raimundo, centro de una acción ciudadana y lucha vecinal por la libertad, donde confluyen los grupos universitarios, obreros y de lucha clandestina de Madrid.

El cuarto y último fragmento se desarrolla en nuestros días, cuando la muerte de un compositor plantea a sus compañeros de tertulia, músicos jubilados, la cuestión de la trascendencia y los sueños no cumplidos. La lectura de esta última narrativa tiene para mí un alto contenido sentimental, pues próximo al año 2008 en que la sitúa el autor tuvo lugar el fallecimiento de mi cuñado-hermano José Chicano, solista de trompeta de la Orquesta Sinfónica de Radio y Televisión, y creador del grupo de Metales de la Orquesta de Radio TV.

PALABRA DE AUTOR

- Afirma al inicio que el autor no es sino un pretexto para que su época se pronuncie...


En el libro prevalecen las etapas históricas sobre los que las vivieron. No hay biografía ni memorias, es la época la que toma la palabra.


- Cada una de las cuatro esquinas ofrece un ciclo histórico. ¿Cuáles fueron más agradecidas y cuáles más arduas de escribir?
- Las esquinas más lejanas fueron las más cómodas de escribir. Las contemporáneas, las más ingratas. 1940, 1960, 1980, 2000... ¿Habrá una quinta esquina?
- Quizá exista una quinta esquina, pero no la alcanzo.
- Longares ha fatigado tanto el Periodismo como la Literatura. ¿Cuál es su preferida?

- Afortunadamente, me he librado de la necesidad del periodismo.

La lectura de Las Cuatro Esquinas crea la Quinta, la que tú, con tus emociones, con tus recuerdos, vas construyendo y piensas que la transición a la democracia no está realizada: siguieron los mismos policías torturadores, los funcionarios falangistas fueron cambiados y mejorados de puesto, el recuerdo del franquismo sigue ahí; él trajo la guerra, nos robó una República y nos puso un Borbón. Nos impregnaron de miedo y nos volvimos apáticos. Hoy, con esta apatía, somos responsables ante una actualidad política vergonzante y corrupta sin límites. Muchos nudos del “bien atado” fueron cortados, pero sus herederos siguen mandando. Con este comentario me hago eco de la primera frase de LAS PALABRAS DE AUTOR, arriba expuestas.

Albacete 9 de Mayo 2017

JUAN JOSÉ JÁVEGA


sábado, 15 de abril de 2017




DUBLINESES. JAMES JOYCE


Las opiniones que sobre libro Dublineses, de James Joyce, han predominado en nuestro habitual coloquio han sido las siguientes:

Unas, las menos (y, a fuer de demócrata utilizo el femenino porque la mayoría de mujeres en nuestro club es aplastante) opinamos que las narraciones que componen el libro están muy conseguidas pese a no ser cuentos al uso; otras,  hubieran preferido más concreción en los desenlaces de los mismas.
En lo que sí hubo unanimidad fue en estos dos aspectos:

                       *  En que la obra es de un alto valor literario y en que este valor se vería incrementado de no ser cubano Cabrera Infante su traductor, ya que  éste emplea palabras y expresiones poco comprensibles para los lectores de este lado del charco.
+          * Por mi parte y, amén de su indudable calidad literaria, encuentro en Dublineses un alto valor didáctico ya que nos permite conocer aspectos de la vida de los irlandeses de su tiempo, aspectos tales como éstos:

+ De la miserable vida que gran población irlandesa arrastraba y de cómo aquella la abocaba a la emigración.
+ De la existencia de un sentimiento nacionalista y antibritánico de lo más exacerbado.
+De que la inmensa mayoría de la población era ultracatólica.
+De que los irlandeses de la época, (parece ser que los de ahora también) sentían una afición desmedida a “empinar el codo”.
+De la inferioridad social y personal de la mujer “acertada aportación de Pepa “sobre todo en las clases populares.
Y por último y a título anecdótico incluyo ésta: Los irlandeses de la época eran feos a “rabiar”.
En apoyo a esta última aseveración he aquí algunas descripciones que el genial escritor hace de sus paisanos:

En Duplicados:
Farrington: Tenía una cara colgante, de color vino tinto, con cejas y bigotes rubios. Sus ojos ligeramente botados, tenían los blancos sucios.
Mr. Alleyne: Usaba gafas de oro sobre una cara raída. La cara era rosada y lampiña y parecía un gran huevo puesto sobre los papeles.

En Efemérides en el Comité:
El viejo Yack: Su cara volvía a salir lentamente a la luz. Era una cara vieja, huesuda y con pelos y la boca babeada se abría³ varias veces mascujando mecánica al cerrarse.
El joven O'Connor: De cabellos grises y cara desfigurada por muchos barros y espinillas.
Mr. Henchy: En ese momento un hombrecillo de nariz mocosa y orejas heladas empujó la puerta.
El Padre Keon: Su cara brillosa por el agua, parecía un queso lechoso salvo donde dos manchones rosados indicaban su pómulos.
Crufton: Era un hombre gordo, cuyas ropas de sarga parecían correr peligro de caer de su encorvada figura. Tenía una cara grande, parecida a la jeta de un buey joven en su expresión.

En Los muertos:
Freddy: Tenía unos cuarenta añosos.¦ Era de hombros caídos. Su cara era mofletuda y pálida, con toques de color sólo en los colgantes lóbulos de las orejas y en las anchas aletas nasales. Tenía facciones toscas, nariz roma, frente convexa y alta y labios hinchados y protuberantes. Los ojos y los párpados pesados y el desorden de su escaso pelo le hacían parecer somnoliento.
Y si no pongo más ejemplos es por temor a parecer exhaustivo pero puedo asegurar que descripciones similares se encuentran por docenas.
Esto nos lleva a estas sesudas reflexiones:
¿Era tan feos los irlandeses como Joyce los pinta?
¿Estará, el genial escritor molesto con sus paisanos por algún motivo que no conocemos y esta fue su venganza?
Y, en el primer supuesto:
¿Habrá mejorado estéticamente los irlandeses actuales o, como en el caso del alcoholismo, se mantienen fieles a sus ancestros?

JUAN CUERDA